martes, 9 de mayo de 2017

femme

Y me dijiste que hiciéramos el amor y no la guerra, cuando me clavabas un puñal en el pecho en vez de desnudarme hasta los huesos. Así que perdóname si no caigo por tus besos y dedico canciones que me enseñaste tú, a otros con ojos de niño, que me hagan entrar en el paraíso tres noches a la semana y dos días cada mes. Y no te pido disculpas si no me dueles tanto como te dije, cuando hacíamos juegos de ajedrez entre sabanas y almohada, cuando inventábamos nuevas formas geométricas con besos en mi piel. No si te mentí más veces de las que extrañabas que te hiciese dudar una mujer. Ahora estoy siendo tu musa y jamás te pedí que me compusieras bien. Sigo teniendo tus marcas, pero se me olvido tu nombre cuando me subí al último tren.

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