jueves, 25 de mayo de 2017

pánico y ataques

¿Cuántos corazones están dejando de latir en este instante? mientras yo estoy tirada con la respiración entre cortada y sin poder dejar de temblar. Mil ojos están puestos en mi, una mano acaricia mi brazo diciendo que todo va a estar bien, pero no lo está. De mis ojos caen lagrimas y ellos lo están viendo, hacen llamadas de pánico en un intento de curarme, pero sigo enferma. A mí alrededor todo se hace tinieblas mientras yo solo busco volver a casa. Me lanzan miradas de odio porque no puedo sostenerme en pie, buscan la forma de envidiar algo que me está rompiendo hasta la piel. El aire parece pesar toneladas sobre mi, la salida se me escurre entre los huecos de los dedos, me duele el pecho. Estoy asustada, pero mañana volverá a dar igual. Y se repetirá otra vez.

Sigo sin entender cómo estoy latiendo, si ya hace tiempo que me estoy muriendo. 

martes, 23 de mayo de 2017

juegos peligrosos

Estamos jugando a un juego que no me gusta, y ambos estamos perdiendo, nos estamos perdiendo. Voy a salir herida de tanto alejarme del arma homicida, cuando la bala atraviesa mi pecho igual estando a metros de ti, como a vidas de distancia. Pero al menos no te doy la satisfacción de quedarme rendida ante ti, viendo cómo me haces volver a sentir y dándote el poder de destruirme. No lo hago, incluso sabiendo que lato con más fuerza cuando estás aquí, solo es un motivo más para huir y negarlo todo. De mi boca nunca saldrán palabras mágicas, ni de la tuya besos sellados con mi nombre. Así que corro.

Señales

Tengo flores en la boca que crecen cuando me intentas besar. Hay un velero en la bahía y tengo que navegar para dejarlas ahogar. Si he huído no me culpes, es que he tenido la oportunidad. Ahora he cortado las raíces y hay rosas muertas en el mar, llorando sin parar, dando vida a poetas asfixiados en lágrimas de sal. Mientras yo me marchito en la orilla de una playa en la que escribiste nuestras iniciales en aquella roca de cristal. Escondida esperando tu señal. No me dejes marchar. 

Sueño

Hoy he despertado con tu aroma en mi camisa, y todo parecía estar en sintonía visto desde los ojos de una niña que se sonroja cuando le miras directamente a las pupilas. Y créeme que en este instante que ha durado noche y media, fuimos luz a oscuras, y sin ganas de dormir. Así que no pares de acariciarme la piel, porque estamos brillando tanto que el volver a apagarnos se siente a años luz de nuestras sabanas. Hazme reír cuando me hago la enfadada, súbeme a un rascacielos y sintamos que tenemos alas, seamos más rápidos que la lluvia al volver a casa, muérdeme hasta llegar al alma. Hagamos de todo menos quedarnos con las ganas.

martes, 9 de mayo de 2017

femme

Y me dijiste que hiciéramos el amor y no la guerra, cuando me clavabas un puñal en el pecho en vez de desnudarme hasta los huesos. Así que perdóname si no caigo por tus besos y dedico canciones que me enseñaste tú, a otros con ojos de niño, que me hagan entrar en el paraíso tres noches a la semana y dos días cada mes. Y no te pido disculpas si no me dueles tanto como te dije, cuando hacíamos juegos de ajedrez entre sabanas y almohada, cuando inventábamos nuevas formas geométricas con besos en mi piel. No si te mentí más veces de las que extrañabas que te hiciese dudar una mujer. Ahora estoy siendo tu musa y jamás te pedí que me compusieras bien. Sigo teniendo tus marcas, pero se me olvido tu nombre cuando me subí al último tren.

jueves, 4 de mayo de 2017

abstracto 

Hay una mariposa tatuada en mi hombro intentando volar, pero no le dejo. Le corté las alas obligada antes de aprender a andar, fue la última vez que se pararon los relojes, y con ellos el tiempo. Pensaron que solo duraría siete días, pero lleva aquí conmigo dos vidas y media y mírala, en una jaula que acaba mal cerrada. Intentando encontrar el cielo, pero solo puede conocerme a mí. No sé por qué sigue conmigo después de tantas estaciones lloviendo, pero cada vez que se intenta liberar me duele el pecho, asfixiándome sin que se note demasiado, dejándome sin respiración pero con un mar cayendo por mis mejillas.

Siento que nunca volaras pequeña, tal vez en la siguiente vida.


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Una vez conocí a una mariposa de alas grandes, antes verdes y luego vestidas de luto, rotas más de lo que podía soportar para poder volar. Se le posó en el hombro a una niña de largas trenzas y ojos del color de las estrellas, y se quedó a vivir en ella. 

Murió el mismo día en que está dijo su primera palabra, pero había demasiados gritos allí dentro para poder oírla. Después todo olía a despedida. 

Un corazón dejó de latir mientras un cuerpo ya tintado de gris quedaba sellado en la diminuta espalda de una inocente, ahora ya condenada para siempre.

Y así empezó la historia del primer duelo.

miércoles, 3 de mayo de 2017

turbio

Ayer dos mundos chocaron, rompiendo mi limbo en mil pedazos. Siempre sospeché el oscuro secreto de quienes están ahí arriba, en esta pirámide con la que los niños sueñan día a día, pero nunca había estado tan claro. Ahora se que no quiero volar si tengo que cortar alas de corazones inocentes, que no quiero subir al cielo si tengo que tirar a alguien desde el precipicio, que la admiración nunca debe de ser algo físico, porque a veces, solo son disfraces engañosos que ocultan almas vacías. Ese lugar que soñamos todos se convierte en una pesadilla nada más tocarlo. Así que créeme cuando te digo que prefiero quedarme aquí abajo perdida entre la multitud que estar en lo alto y haberme perdido a mi.