domingo, 2 de abril de 2017

365 son pocos 

Todos están fuera de aquí, pero yo no puedo salir de la habitación. Les veo cantar y reír, como se miran y conectan, como cuentan historias de mil batallas hechas. Hay una barrera entre estas cuatro paredes y el mundo exterior, no puedo verla pero si sentirla, y me está oprimiendo el pecho, tapándome la respiración. En ocasiones creo escabullirme entre sus puertas y oler aire fresco, estoy presente en cuerpo, pero sigo encerrada aquí. Me he resistido ante un día a día en este limbo personalizado, pero el oxígeno ya no es lo que necesito para respirar y no creo que pueda continuar.


Ya me he cansado de luchar contra algo invisible que nadie ve y piensan que no existe.

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