jueves, 2 de marzo de 2017

Volar a su lado

Le gusta pasar la noche en vela y despertarse a la hora que ella quiera, bailar todo lo que pueda dando saltos en la cama, acariciar y acariciarse, besar, gritar, tenerse a ella misma. Ilusionarse por la más mínima tontería, vivir la vida. Ve con cuidado si vas a contradecirla, porque saca argumentos de donde sea, y es que aún no he conocido al hombre a quien no le sepa cerrar la boca. Le gusta luchar por las causas que todo el mundo cree perdidas, las nubes y el mar. Bañarse desnuda, el número trece y el invierno. Querer fuerte, hacerlo bien y mucho. Echar la lengua y poner morritos. Llorar de alegría. Las películas con palomitas. Alcanzar sus metas, amar, amar como nadie lo ha hecho nunca.

Odia discutir sin razón, estar de mal humor, que le griten y gritar, hablar sin pensar, el "sin razón" y hacerlo demasiado. Y bueno, que le besen sin su permiso, pero eso era antes de mi. Dice que no entrega su corazón porque en ella esta más bonito y mejor cuidado, que la buena suerte si existe y que todas las mujeres son bonitas, y joder, que razón tiene, solo hay que mirarla, hasta un huracán pararía solo para verle cruzar la acera, y ella prefiriendo quedarse en casa. Dice que nadie nunca le va a querer más de lo que se quiere, y esa ha sido una de las pocas veces en las que le he oído equivocarse, para eso es demasiado tarde, le digo, te he conocido. Dice tantas cosas, y yo atónita me quedo mirando a sus ojitos color café pensando en como se puede sentir tan fuerte este nose qué en el pecho, en cómo se puede tener tantas ganas de besar a alguien, en cómo se puede enamorar tanto una de las alas de otra persona. Y querer tan fuerte volar a su lado.

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